Hacia 1880, el Estado nacional consolidó su autoridad mediante el control del ejército (monopolio de la fuerza), la federalización de Buenos Aires y la derrota de las resistencias provinciales. Los principales subordinados fueron los caudillos y gobiernos provinciales, así como las sociedades indígenas sometidas durante la expansión territorial.
Se caracterizó por la exportación de productos agropecuarios y la importación de bienes industriales. Argentina funcionaba como una periferia del mercado mundial, altamente vulnerable a las crisis externas y dependiente de la demanda de los centros industriales.
Fueron fundamentales para infraestructura: ferrocarriles (para transportar la producción al puerto), frigoríficos, puertos y préstamos al Estado.
Para la Generación del 80, la inmigración era la solución a la "escasez de mano de obra" y una herramienta de civilización.
Llegaron mayormente de Italia y España por la crisis en Europa y la promesa de ascenso social en Argentina. Trabajaron en el campo (arrendatarios) y en la ciudad (puertos, construcción, servicios).
La gran propiedad terrateniente perduró porque las tierras ya estaban concentradas en pocas manos antes de la gran ola inmigratoria, lo que obligó a los extranjeros a ser arrendatarios o colonos en lugar de dueños.
Ocupó un lugar subordinado, limitada al procesamiento de carnes (frigoríficos), harinas y algunos bienes de consumo inmediato que no competían con las importaciones británicas.
Basado en una fuerte autoridad que controlaba la sucesión y los recursos estatales.
Se aplicaba el voto cantado, el fraude y la manipulación de padrones. Se recurría al control del partido oficialista (PAN) para monopolizar el aparato estatal.
El régimen era "oligárquico": participaba una élite reducida mientras la mayoría de la población estaba marginada de las decisiones.
El Estado buscaba imponer su autoridad sobre la Iglesia y unificar a una población heterogénea de inmigrantes.
La Ley 1420 (educación común, laica y gratuita) fue la principal herramienta de nacionalización, inculcando un sentimiento patriótico y desplazando la influencia religiosa de la educación.
Hacia 1910, había una gran preocupación por la "cuestión social" (huelgas, anarquismo) y la pérdida de valores tradicionales.
Se resolvió con una mezcla de represión (Estado de Sitio) y reforma (tibias leyes laborales).
Surgieron el Partido Socialista (vía parlamentaria) y el Anarquismo (acción directa/huelgas).
Surgió como una fuerza de "impugnación" que exigía pureza electoral y utilizaba la abstención para deslegitimar al régimen conservador.
Se sanciona en un clima de alta conflictividad social y ante la necesidad de la élite de ganar legitimidad antes de que el sistema colapsara.
Estableció el voto universal, secreto y obligatorio. Su propósito era modernizar el régimen y que los opositores (UCR) aceptaran las reglas del sistema.
Resultado: En 1916, su aplicación resultó en el triunfo de Hipólito Yrigoyen y el fin del predominio del PAN.