Hace referencia al uso de la violencia o la amenaza de su uso para generar un clima de miedo extremo y alcanzar objetivos políticos.
"La causa" funciona como la justificación ideológica que los perpetradores utilizan para validar el uso de la crueldad y la violencia desmedida en función de un objetivo superior.
Busca paralizar la voluntad de las personas, coaccionar a la sociedad y eliminar cualquier forma de oposición política mediante el pánico.
Es aquel donde el propio Estado, que debería garantizar las leyes, utiliza su estructura y el monopolio de la fuerza para violar los derechos humanos de manera sistemática.
Se establece que el terrorismo de Estado no es un "error casual" o un exceso aislado de un funcionario, sino una política planificada y deliberada desde el poder.
Se pierde la legitimidad del poder político y el Estado se convierte en un agente criminal que deja a los ciudadanos en total indefensión.
Debe ser un poder legítimo, basado en el respeto a las leyes y al orden constitucional que la propia sociedad reconoce.
Terminaron convirtiéndose en la peor forma de violencia política, destruyendo los lazos sociales y las instituciones que decían proteger.
Lo justifica mediante la construcción de un enemigo interno peligroso, argumentando que la defensa de la nación permite el uso de métodos ilegales.
Porque es ejercida por quien tiene el deber legal de protección, utilizando los recursos de todos para atacar a la población con total impunidad.
La excusa era la lucha contra la "subversión" y la necesidad de restaurar el orden y los valores occidentales y cristianos.
La violencia se había instalado previamente a través de enfrentamientos entre grupos armados de distinto signo y la represión paraestatal.
Debido al clima de caos, la crisis económica y el miedo generado por la violencia política previa, que llevaron a sectores civiles a ver con buenos ojos una intervención militar que prometía orden.
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El Proceso (1976-1983)
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